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Edulcorantes intensos, bajos en calorías pueden ayudar en los programas de pérdida de peso

ATLANTA (2 septiembre 2011) - Ha sido calificado como uno de los mayores retos de la salud pública del siglo XXI, con cifras de afectados que continúan creciendo a un ritmo alarmante. En un tiempo considerado como un problema exclusivo de países de alta renta per cápita, la obesidad afecta en la actualidad a poblaciones en todo el mundo, también a las de países en vías de desarrollo.

Según la Organización Mundial de la Salud, se producen más muertes en el mundo debidas al exceso de peso que a la falta de peso. Las estadísticas muestran que en el mundo existen aproximadamente 1.600 millones de personas obesas y se producen, al menos, 2,5 millones de muertes cada año asociadas a esta situación. Además de las consecuencias negativas que la obesidad tiene para la salud, como un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, hipertensión y ciertos tipos de cáncer, también se generan importantes costes económicos. En varios países la obesidad supone entre un dos y un siete por ciento del gasto sanitario total. Estudios realizados en la Columbia University y en el City College of New York indicaron que el gasto sanitario causado por la obesidad en Estados Unidos ha superado ya el gasto sanitario ocasionado por el tabaco.

Con aproximadamente un tercio de los niños y adolescentes europeos y estadounidenses obesos o con sobrepeso, los expertos sanitarios de todo el mundo están solicitando que se incremente el esfuerzo educativo y se coordinen las acciones para poner remedio a este creciente problema. Los expertos afirman que el mejor modo de conseguir una pérdida de peso es reduciendo el consumo de calorías, bajando la densidad energética de la dieta y aumentando la actividad física. Y aunque los edulcorantes bajos en calorías (también conocidos como edulcorantes intensos o de alta intensidad) en bebidas y alimentos no son soluciones mágicas, sí pueden resultar de ayuda para las personas que sufren de sobrepeso.

Diversos estudios realizados en humanos han demostrado que los edulcorantes bajos en calorías, así como los productos que los contienen, pueden resultar herramientas útiles en el control del peso. Un estudio de 2007 publicado en Pediatrics reveló que, eliminando 100 calorías de la dieta diaria utilizando sucralosa (marca Splenda®) y añadiendo 2.000 pasos a la actividad física cada día, se ayudó a mantener y a reducir el índice de masa corporal a niños que participaban en el programa “Families on the Move” (Familias en movimiento). Además, un estudio publicado en el Journal of Food Science descubrió que las personas que utilizaban productos bajos en calorías no solo tenían una dieta de mejor calidad sino que también era más probable que consumieran menos calorías.

“Realizar pequeños cambios puede conducir a grandes resultados”, afirmó Beth Hubrich, dietista certificada y directora ejecutiva del Calorie Control Council, una asociación internacional que representa al sector alimentario y de bebidas bajas en calorías y en grasas. “Reduciendo las raciones, controlando el consumo de calorías y realizando una mayor actividad física, la gente puede perder peso sin sentir que les falta algo. Los edulcorantes bajos en calorías como la sucralosa pueden formar parte con facilidad de un programa razonable de control del peso que dure toda una vida”.

Para obtener más información, recetas o una calculadora de reducción de calorías, visite www.sucralose.org.